Feeds:
Entradas
Comentarios

Cualquier cosa parece capaz de resolverse con la palabra. Sin embargo, somos muchos los que opinamos que estamos asistiendo a un empobrecimiento del idioma. Los hay que afirman que en realidad lo hemos sometido a un severo adelgazamiento.
Del usted al tú, a los sms, los e-mail, los emoticones, todos han contribuido a seguir adelgazando de letras y silabas a nuestro vocabulario.

No todo acaba aquí, las faltas de ortografía, los errores sintácticos, las mezclas de palabras de diferentes idiomas, nos dan la sensación de que queremos destruirlo.

En la prensa de estos días, nos recuerdan otro uso incorrecto del lenguaje, el uso del mismo como insulto, la agresión verbal es todavía tolerada por nuestra sociedad, sobre todo en actos públicos, en los que nos mostramos muy condescendientes.

No deberíamos dejar de lado que los insultos también son violencia y que la línea que separa una agresión verbal de una agresión física es muy delgada.

El psiquiatra Luis Rojas afirma que existe una espiral de violencia , el que participa en algún tipo de violencia tiene tendencia a meterse en otras mayores.

Tendremos que hacer un esfuerzo serio para evitar la anorexia en nuestra forma de comunicarnos con los demás y recuperar el hablar, el dialogar para seguir siendo capaces de tender lazos entre nosotros y los que nos rodean.

Lazos que siguen siendo muy necesarios para convivir en libertad con todos.

Desde hace unos años la sociedad española se ha convertido en una “sociedad de acogida” de una “población inmigrante” que muchos ven con recelo. Pero hoy no vamos a hablar desde el punto de vista de la sociedad de acogida, sino de los problemas que viven en sus diferentes países de origen.

Es verdad que el dinero que se envía contribuye al desarrollo de sus países.¿Hemos reflexionado sobre los daños colaterales que conlleva emigrar a otro país?

Hoy en el diario El País podemos leer la información de Juan Jesús Aznárez sobre el desarraigo que sufren muchos emigrantes.
Muchos de estos problemas son de origen familiar, rupturas matrimoniales, hijos descontrolados, pérdidas de afectos, malos tratos, y los sufren fundamentalmente las mujeres.

La lejanía va alejando a los miembros de la familia, ya no se reconocen, los hijos crecen sin control y todos dan la impresión de estar interesados en el dinero solamente.

Dinero que se gasta alegre e innecesariamente, sin pensar en el esfuerzo y sacrificios que cuesta ganarlo y ahorrarlo ,para enviarlo a la familia que se quedó en el país, y que aleja aún más el retorno y la agrupación familiar.
Cuando esta se da ,las circunstancias ya no son las mismas, los hijos no quieren vivir con sus madres que se han convertido casi en desconocidas, los desencuentros con la pareja terminan en separaciones o en maltratos físicos.

Son las mamás dinero, ya que es lo único que les van pidiendo cada vez más.



Todos los vehículos oficiales del estado de Chhattisgarh funcionan a base de aceite de jatrofa. En contraste con los combustibles producidos a partir de soja o maíz, la jatrofa no es comestible, se puede cultivar en tierras de mala calidad, requiere poca agua y pocos cuidados.

La India, que importa más del 70% de su consumo de petróleo o gas, tiene la intención de lanzar uno de los mayores proyectos del mundo para la producción de aceite de jatrofa. El ministerio de Desarrollo Rural piensa invertir 245 millones de euros en plantar 500.000 hectáreas de jatrofa y en desarrollar su viabilidad como bio-combustible. Si el proyecto tiene éxito, el gobierno plantará 14 millones de hectáreas de jatrofa.

África del Sur, Ghana, Brasil y Madagascar están también estudiando las posibilidades de la jatrofa. Aparte de su valor como fuente de energía, la jatrofa contribuye al desarrollo de regiones pobres creando una fuente local de combustible e incluso de electricidad.
Publicado en The Financial Time

La incorporación del secularismo a las creencias y prácticas religiosas asegurará la paz religiosa en el mundo, señala el sociólogo Alan Wolfe en un artículo publicado recientemente por la revista TheAtlantic.com.

En el futuro, el mundo gozará de una paz religiosa gracias al secularismo, que está permitiendo que las propias religiones se adapten y evolucionen en las sociedades en las que se desarrollan. Y aunque no nos libremos nunca del todo de los fanatismos,  no hay que olvidar que la sociedad sigue secularizándose, dando lugar a una transformación de las creencias y prácticas religiosas.

El ser humano nunca ha carecido de razones por las que luchar, pero en los últimos dos milenios ha luchado sobre todo por ideas concernientes a lo divino. La política, la tecnología, la capacidad militar y las enfermedades, han jugado todas papeles decisivos en el desarrollo de la historia, pero resulta imposible comprender el levantamiento y la caída de los imperios, el choque de civilizaciones y la evolución del equilibrio del poder, sin considerar el fervor único que inspiran las religiones, y la velocidad con que las nuevas religiones se pueden extender.

Wolfe señala que no se debe ignorar que aún quedan dos factores básicos a tener en cuenta en el momento actual: por un lado, que muchas partes del mundo están experimentando un declive en las creencias y prácticas religiosas y, por otro lado, que allá donde las religiones están floreciendo, generalmente, también se está dando una evolución de éstas, a menudo de formas que permiten que las creencias religiosas se acoplen con más facilidad a las sociedades seculares, lo que las debilita como fuerzas políticamente destructivas.

Para Wolfe, independientemente de la relación entre dinero y religión, será el secularismo lo que garantizará la paz religiosa en el mundo.

 Esa paz será, de hecho, la consecuencia más importante del fortalecimiento secular del actual crecimiento de lo religioso. El mundo actual es en gran medida, o secular o tendente hacia la secularización, incluso en las regiones en vías de desarrollo y no sólo en los países desarrollados.

El mundo no se librará nunca del todo del fanatismo, y la globalización es tan capaz de diseminar las ideas extremistas como la moderación más avanzada. Pero el fanatismo no debería ser confundido con la intensidad religiosa. Se puede creer apasionadamente a Dios y llevar en otros aspectos una vida equilibrada. 

puerta.jpg

Se ha acusado al Islam de ser una religión conservadora incapaz de adaptarse a los tiempos modernos y que conlleva profundas discriminaciones  a las mujeres. La modernización del Islam es una de las grandes asignaturas pendientes del mundo actual.

La Escuela de Ankara ha reunido a un centenar de estudiosos para intentar actualizar los “hadices” que recogen la tradición oral y escrita sobre lo dicho por el profeta Mahoma.

Se espera poder acabar con las discriminaciones contra la mujer y con prácticas como la ablación del clítoris que no están recogidas por textos islámicos y que son  fruto de trágicas supersticiones.

El islam se asoma a la frontera, no será fácil ni de éxito seguro pero el intento me parece enormemente atractivo como para seguirlo con atención. No hace falta insistir sobre la importancia en el mundo actual de una religión que siguen 1.300 millones de personas en todo el mundo y no deja de crecer.

Volveremos a ocuparnos del tema

Corremos el riesgo de vivir en un eterno presente al perder el pasado y el futuro. Estamos a punto de perder lo próximo, lo real, lo menos fantasioso.

Hay que esforzarse en recuperar la lengua. Si nos comunicamos a traves de gestos y signos, incluidas las letras, ilegibles; despreciando las palabras, que cada vez usamos menos, poco a poco seremos unos solitarios individualistas.

Cada vez usamos menos palabras con el otro ( recordemos el movil y el uso de los chats) y eso nos conduce al riesgo de perderlo, a una destrucción de nuestra sociedad como la conocemos.

Hemos de pensar, de razonar, de dialogar sin imponer, para poder reflexionar junto al otro la manera para poder huir del abismo que nos conduce a un futuro donde no podamos contemplar la vida ni la muerte, lo terreno y lo eterno  que nos llevará a  una autodestrucción de la que no sabremos salir.

Seguro que seremos capaces de volver a recuperar el lenguaje y la escritura como vehiculo de sueños e ilusiones, de ideas y fantasias, de cuentos e ilusiones que nos permitan reflexionar y avanzar en la búsqueda de un mundo mejor.