Cualquier cosa parece capaz de resolverse con la palabra. Sin embargo, somos muchos los que opinamos que estamos asistiendo a un empobrecimiento del idioma. Los hay que afirman que en realidad lo hemos sometido a un severo adelgazamiento.
Del usted al tú, a los sms, los e-mail, los emoticones, todos han contribuido a seguir adelgazando de letras y silabas a nuestro vocabulario.
No todo acaba aquí, las faltas de ortografía, los errores sintácticos, las mezclas de palabras de diferentes idiomas, nos dan la sensación de que queremos destruirlo.
En la prensa de estos días, nos recuerdan otro uso incorrecto del lenguaje, el uso del mismo como insulto, la agresión verbal es todavía tolerada por nuestra sociedad, sobre todo en actos públicos, en los que nos mostramos muy condescendientes.
No deberíamos dejar de lado que los insultos también son violencia y que la línea que separa una agresión verbal de una agresión física es muy delgada.
El psiquiatra Luis Rojas afirma que existe una espiral de violencia , el que participa en algún tipo de violencia tiene tendencia a meterse en otras mayores.
Tendremos que hacer un esfuerzo serio para evitar la anorexia en nuestra forma de comunicarnos con los demás y recuperar el hablar, el dialogar para seguir siendo capaces de tender lazos entre nosotros y los que nos rodean.
Lazos que siguen siendo muy necesarios para convivir en libertad con todos.